jueves, 19 de octubre de 2017

Tanto el Espíritu como la Materia son el Brahman

Tanto el Espíritu como la Materia son el Brahman
Adolfo Ramón Ordóñez

“Todo esto es el Brahman; este Atma es el Brahman y el Atma es cuádruple”
Mandukya Upanishad [Versos 2, 7]
“La Materia es el Brahman” […] “la Energía es el Brahman”
Taittiriya Upanishad [III, 1, 2]

Entre los científicos 'actuales' (aunque seguidores de la ‘vieja escuela’) –y desde los ‘Principia’ de Newton- es común la postura ‘agnóstica’ o francamente ‘atea’, y aunque hay muchos que se consideran ‘creyentes’ en un Dios Único, lo conciben como si fuera ‘Puro Espíritu’ o ‘absolutamente inmaterial’, y ‘Creador de la Materia y sus Leyes’, las que ‘por sí mismas’,  ciega y mecánicamente dan origen y continuidad al pre-ordenado despliegue del Universo. Es cierto que, en su concepción, ese desarrollo se da siguiendo al pie de la letra las Indicaciones y las Fórmulas establecidas por el Único Vidente Divino ‘en el principio’, y que se consideran tan ‘matemáticamente perfectas’ que cubren todo lo necesario, hasta el final. No es de extrañar que, en semejante paradigma, no quepa en ningún ‘paper’ o artículo científico la menor alusión a ‘Dios’, ya sean sus autores (los del ‘paper’) ateos o ‘religiosos’ en el sentido arriba mencionado. Podríamos muy bien preguntarnos, como hiciera Napoleón Bonaparte con Pierre Simon Laplace, respecto de su “Exposition du Systeme du Monde”: ¿Por qué, en las obras científicas acerca del Mundo, no encontramos la más mínima mención a Dios?
En cambio, es bien sabido que la concepción Vedántica es muy diferente –así como la de las Tradiciones Esotéricas de todo el mundo-. Las citas de las Upanishads que encabezan estas líneas tratan de sugerirnos su postura. Dice Sri Aurobindo hablando de ‘las dos Negaciones’:
“La afirmación de una vida divina sobre la tierra y de un sentido inmortal de la existencia mortal no puede tener base a no ser que reconozcamos no sólo al Espíritu como habitante de esta mansión corporal, el usufructuario de esta vestimenta mutable, sino también que aceptemos a la Materia con que ésta está hecha, como material apropiado y noble con la que Él constantemente teje Sus atavíos y construye recurrentemente la interminable serie de Sus mansiones.” […] “Si aseguramos que existe sólo un Puro Espíritu y una sustancia o energía mecánica carentes de inteligencia, llamando Dios al primero y Naturaleza a la segunda, el fin inevitable será que negaremos a Dios [ateísmo o ‘la negación materialista’] o daremos la espalda a la Naturaleza [‘la negación del ascetismo’].” [“La Vida Divina”, Cap. II, 12-13]


En cuanto a la postura de muchos científicos con respecto a la Conciencia, por lo general, y salvo algunos físicos cuánticos, o las mentes más ‘espirituales’ o de tendencias más ‘transpersonales’ que trabajan en algún campo científico, aquella es considerada una ‘propiedad emergente’ de la Materia-Energía, y no como un ‘Principio independiente’. Ésta última postura, es lo inverso: se hace derivar de la Conciencia (en la que, para simplificar, incluimos tanto lo consciente como lo inconsciente, la información, la memoria, etc.) tanto al Espíritu como a la Materia-Energía, como sus dos polos expresivos
Como decía H. P. Blavatsky: “El Espíritu es Materia en el plano más elevado, y la Materia es Espíritu en el plano más denso”. Son como el vapor de agua y el hielo: H2O en diferentes estados, uno gaseoso y el otro sólido. Comprender esta identidad de sustancia entre ambos polos (que son como el calor y el frío, ambos son 'temperatura' pero con valores en los extremos opuestos de un mismo ‘termómetro’) nos haría mucho bien. Y lo mismo ocurre con los problemas entre los dos ‘géneros’, femenino y masculino, yin y yang. El célebre psiquiatra y psicoanalista suizo Carl Gustav Jung, decía que muchos problemas mundiales se podrían haber evitado si el Cristianismo hubiera sido capaz de avanzar más en la comprensión del tema que él llamaba de las tres M’s: Materia, Mujer y Mal.


¡Qué importante sería que aprendiéramos a ‘espiritualizar’ y 'ennoblecer' a la Materia, así como a ‘economizar’ nuestras energías y 'materiales' para el bienestar del Espíritu!
De hecho, la Materia es tan ‘respetada’ y 'ennoblecida' en el Esoterismo, que también es considerada de naturaleza ‘Angélica’ [o Dévica], al igual que lo es el Espíritu. La única diferencia está en la ‘Cualidad’ de los correspondientes ‘Coros Angélicos’ intervinientes. Y no es casual que el nombre ‘materia’ derive de ‘Mater’ o Madre. Es que, en el maravilloso Misterio del Ser del Hijo (o Alma), si el Padre (vía el Espíritu y su irradiación subjetiva ‘paterna’) lo mantiene unido a su Esencia, la Madre es la que (vía la Materia y sus ‘vehículos’ más objetivos) le otorga su Existencia. Ambos, Padre y Madre, confluyen en su Hijo a través de la entrega de sus ‘séptuples vestiduras’, las de su ‘Huevo Áurico’ de siete pieles (además de brindarle todo su amor y la mejor educación que les sea posible).
Volviendo a Blavatsky, ella dijo: “[…] si bien es imposible definir a Parabrahm, sin embargo cuando hablamos de lo primero que puede ser concebido, eso debe ser tratado como un Principio Femenino. En todas las cosmogonías, la primera diferenciación fue tratada como femenina. Es Mulaprakriti [la Raíz de Prakriti o la Naturaleza; HPB aclara que es tomada como sinónima de la Luz de ‘Aditi’] que oculta o vela a Parabrahm; Or Ein Sof, [término hebreo de los kabalistas, que significa ‘Luz Sin Fin’ o Infinita] la Luz que irradia primero de Ein Sof [Sin Fin o Infinito]; y en la Teogonía de Hesíodo es Gaia que surge de Caos precediendo a Eros. Esto se repite en todas las subsiguientes y menos abstractas creaciones […] Siempre es la Diosa o las diosas las que vienen primero. La primera irradiación deviene la Madre Inmaculada [¡De aquí deriva lo de la ‘Virgen Madre’, porque Parabrahm no tiene género, y a Su nivel no tiene sentido la sexualidad!] de quien proceden todos los Dioses o las antropomorfizadas fuerzas creativas.” […] “Lo primero es la Diosa Madre… Luego sigue, surgiendo de, o mejor, residiendo en  esta Diosa Madre, el Logos inmanifestado [el 1° Logos], el cual es su Hijo y Esposo a la vez, llamado el ‘Padre oculto’. De ambos procede el primer Logos manifestado o Espíritu y el Hijo [el 2° Logos; no confundir con el 'Hijo-Esposo' del 1° Logos] de cuya sustancia emanan los Siete Logoi, cuya síntesis, vista como una Fuerza colectiva, se convierte en el Arquitecto del Universo Visible. Ellos son los Elohim [palabra que en hebreo es un plural] de los judíos.” [“Collected Writings”, vol. X, 302-303]


martes, 17 de octubre de 2017

"La Supermente” de Sri Aurobindo y “El Logos” de Helena Blavatsky

“La Supermente” de Sri Aurobindo y “El Logos” de Helena Blavatsky
Adolfo R. Ordóñez
“Tres Poderes de la Luz sostienen los Tres Luminosos Mundos Divinos”
Rig Veda V, 29, 1

 “Antes de que pasemos a esta más fácil comprensión del mundo que habitamos desde el punto de vista de una aprehendente Verdad-Conciencia que ve las cosas como una individual alma liberada de las limitaciones de la mentalidad y admitida para que participe en la acción de la Supermente Divina, debemos detenernos y resumir brevemente lo que hemos comprendido o podemos aún comprender de la Conciencia del Señor, el Ishvara tal como desarrolla el mundo mediante Su Maya, de la concentrada unidad original de Su Ser.
 […] Pero cuando de este modo afirmamos esta Unidad de Sachchidananda [Lo Absoluto, según Sri Aurobindo] por un lado y esta mentalidad dividida por el otro, planteamos dos entidades opuestas, una de las cuales debe ser falsa si la otra es verdadera, una de las cuales ha de abolirse si la otra ha de disfrutarse…De esta solución no hay escape a menos que exista un eslabón intermedio entre los dos que pueda explicarlos uno con respecto al otro y establecer entre ellos una relación tal que posibilite realizar la Existencia, Conciencia y Deleite únicos en el molde de la mente, la vida y el cuerpo.
El eslabón intermedio existe. Lo llamamos Supermente, o Verdad-Conciencia, porque es un Principio superior a la mentalidad [el Logos teosófico] y existe, actúa y procede en la verdad y unidad fundamental de las cosas y no como la mente, en sus apariencias y divisiones fenoménicas. La existencia de la Supermente es una necesidad lógica que surge directamente de la posición con la que empezamos.”
[…] Descubrimos que en el Principio de la Supermente misma, ella tiene tres equilibrios o sesiones generales de su conciencia fundamento-del-mundo. El Primero [1° Logos] fundamenta la inalienable unidad de las cosas; el Segundo [2° Logos] modifica esa unidad de modo que sostenga a la manifestación de los Muchos en Uno y de Uno en los Muchos; el Tercero [3° Logos] modifica ulteriormente esto de modo que sostenga la evolución de una individualidad diversificada que, por acción de la Ignorancia, viene a ser en nosotros, en un nivel inferior, la ilusión del ego separado.” [“La Vida Divina”, Libro I, Capítulo XVI, 142-3, 145-6]
[…] Obviamente, estos tres equilibrios sólo serán diferentes modos de tratar la misma Verdad; la Verdad de la existencia disfrutada sería la misma, el modo de disfrutarla o más bien el equilibrio del alma en el disfrute sería diferente. El Deleite, el Ananda variaría, pero moraría siempre dentro del estado de la Verdad-Conciencia y no implicaría deslizamiento dentro de la Falsedad y la Ignorancia. Pues la Segunda y Tercera Supermente sólo desarrollarían y aplicarían en los términos de la multiplicidad divina lo que la Supermente Primera sostuvo en los términos de la unidad divina. No podemos estampar ninguno de estos tres equilibrios con el estigma de la falsedad y la ilusión. El lenguaje de los Upanishads, la antigua autoridad suprema para estas verdades de una experiencia superior, cuando hablamos de la existencia Divina que se está manifestando, implica la validez de todas estas experiencias. Sólo podemos afirmar la prioridad no en el tiempo sino en la relación de la conciencia, y ninguna declaración de la suprema experiencia espiritual, ninguna filosofía Vedántica niega esta prioridad ni la eterna dependencia de los Muchos en cuanto al Uno. Es porque en el Tiempo los Muchos no parecen ser eternos sino manifestarse procedentes del Uno y retornar a él como su esencia, que la realidad de aquellos es negada; pero igualmente podría razonarse que la eterna persistencia o, si se quiere, la eterna recurrencia de la manifestación en el Tiempo es una prueba de que la multiplicidad divina es un hecho eterno de lo Supremo más allá del Tiempo no menos que la unidad divina de otra manera, no podría tener esta característica de inevitable recurrencia eterna en el Tiempo."
[“La Vida Divina”, Libro I, Capítulo XVI, 148]


Los “Collected Writings” de Helena Petrovna Blavatsky son 15 volúmenes de alrededor de 450 páginas cada uno, donde están sus numerosos artículos escritos como contribuciones para varias revistas esotéricas, pero en los cuales no se hallan sus otros libros. En el volumen X, se hallan las “Transactions” de 1889 de la ‘Logia de Londres’ de la Sociedad Teosófica, donde Blavatsky respondió largamente a las muchas preguntas que se le hicieron acerca del significado de muchas expresiones que les resultaban dudosas en su obra “La Doctrina Secreta” (recién editada, en 1888).
Una pregunta era si Fohat es uno de los tres, Padre, Madre o Hijo. HPB respondió:
“Fohat es un término genérico y es usado en muchos sentidos. Él es la Luz (Daiviprakriti) de todos los tres Logoi –los símbolos personificados de las tres etapas espirituales de la Evolución-. Fohat es el agregado de todas las ideaciones creativas espirituales arriba, y de todas fuerzas creativas y electrodinámicas abajo, en el Cielo y en la Tierra. Parece haber una gran confusión y malos entendidos entre el Primer y el Segundo Logos. El Primero es la ya presente aunque aún inmanifestada potencialidad en el seno del Padre-Madre; el Segundo es la abstracta colectividad de creadores llamados ‘Demiurgi’ por los griegos o los Constructores del Universo. El Tercer Logos es la ulterior diferenciación del Segundo y la individualización de las Fuerzas Cósmicas, de las cuales Fohat es el jefe; porque Fohat es la síntesis de los Siete Rayos o Dhyan Chohans que proceden del Tercer Logos.”
Otra pregunta se refería a ‘las etapas de la manifestación’, a lo cual HPB respondió como estuviera referida a lo Absoluto y al Triple Logos (¡Sobre lo cual tanto y tan mal se ha escrito, aún entre autores ‘teosóficos’!). Ella aclara que no se deben confundir ‘el Punto en el Círculo’, que “es el Logos Inmanifestado” [el 1° Logos], con el ‘Germen [es decir, el poder creativo que habrá de emanar] en el Huevo Mundanal [la Materia en su sentido abstracto]’ que corresponde al 2° Logos, el Triángulo dentro del Huevo Mundanal. “Pitágoras habló de la nunca manifiesta Mónada, que vivía en soledad y en tinieblas; [pero que] cuando la hora llega, irradia de Sí Misma a UNO [la Potencia, la Causa aún no revelada], el primer número. Este número, descendiendo produce a DOS, el segundo número [el Pensamiento aún latente] y DOS, a su vez, produce a TRES, formando un Triángulo, la primera figura geométrica completa en el mundo de formas [el Demiurgo, la Voluntad activa, desenvolviendo de su Ser universal el efecto activo, el cual, a su vez, deviene la causa en un plano inferior.” […] Habiendo vibrado a través del Germen, el Rayo [como la irradiación de la Mónada pitagórica] es absorbido nuevamente dentro del Punto, y el Germen desarrolla el 2° Logos.” [CW, X, 334, 351-2]. “[…] el 3° Logos, el universo subjetivo y objetivo. Luego, de este Logos manifestado, surgirán [el CUATRO, como el cuatrifáceo Brahma, que completa a la Tetraktys pitagórica, y] los Siete Rayos, que en el Zohar [libro kabalístico fundamental] son llamados los [siete] Sefirot inferiores, y en el Ocultismo oriental los siete rayos primordiales. De ahí procederán las innumerables series de Jerarquías.”



NOTA: Los corchetes, y las frases en negritas o en itálicas son del autor ARO.

sábado, 14 de octubre de 2017

Júpiter en Escorpio, 2017- 2018

Júpiter en Escorpio 

(2017- 2018)

Por Patricia Fernández Acosta 
en colaboración con Adolfo R. Ordóñez

Los tránsitos y la vida anímica
La otra mañana, despierto, y como es usual, mientras desayuno, le comento mis sueños a Adolfo, mi patar (que significa 'intérprete', en caldeo y fenicio) hogareño:" -Esta noche soñé que estaba en una casa y estaba sumida en un frenesí de tirar y deshacerme de todas las cosas que no me servían. Había una especie de altillo, lleno de juguetes que en otro tiempo habían usado nuestros hijos cuando eran pequeños. Había cartones en el piso, y toda una serie de objetos que ya no usábamos guardados en diferentes placares de la casa. Estaba decidida a no dejar nada en desuso dentro de ésta. Así que me entregaba de lleno a esa tarea, con una energía asombrosamente intensa y focalizada".
A lo cual, Adolfo, que me escuchaba atento y paciente como es usual en él, responde inmediatamente:
"-¿Patricia, acaso no recuerdas que Júpiter entró hoy en Escorpio?"
Me encantó la ironía de la situación, el físico matemático y kabalista, le recordaba a la psicoastróloga un hecho que no debería haber pasado desapercibido para ella. Pero así son las cosas. Nos es más fácil ver afuera y en los demás que hacia adentro y en uno mismo. Más allá  de la situación, comienzo el artículo con un sueño, porque quisiera enfatizar, que solemos remarcar los efectos externos de los tránsitos astrológicos, y los anímicos conscientes. Es importante, sin embargo, tener presente que la Psique abarca lo consciente, lo inconsciente y también al mundo objetivo, todo es psíquico, o para decirlo con el principio del Mentalismo del Kybalión, 'Todo es Mente'... De modo que cualquier tránsito, resonará en todas las dimensiones anímicas. Y los sueños, son mensajes que nos señalan qué 'se está cocinando' en nuestro matraz interno, el cual, obviamente está correlacionado con las circunstancias externas. Así que, al observar los tránsitos no olvidemos prestar atención a las sincronicidades y a los sueños, también.

Júpiter en Escorpio
El 12 de Octubre del 2017, el planeta más grande de nuestro Sistema Solar, ingresó a Escorpio, el signo de las profundidades, de la muerte y el renacimiento, de la transferencia de energías o su contrario, el estancamiento de las mismas y la implosión o explosión subsecuente a dicho estancamiento. También este signo está vinculado a la sexualidad, porque en él, las energías femeninas y masculinas se fusionan e interactúan, de modo que implica por analogía la relación y el diálogo -o su ausencia- entre los contrastes y las diferencias (luz y sombra, guerra y paz, vacío y lleno, materia y espíritu, etc.).
Júpiter cuando transita por una casa o un signo, dilata o amplifica las cualidades arquetipales de ambos, facilitándonos el comprender conscientemente dicho arquetipo para colaborar con esa función. Sin embargo, si no aprovechamos la ocasión para interligar o inteligir (leer entre líneas), su poderosa energía amplificará y dilatará al arquetipo en cuestión desde lo inconsciente, produciéndose una compensación enantiodrómica (como decía Jung). Dicho más sencillamente, produciéndose un efecto boomerang: ´Lo no comprendido retorna como destino'. Y tendremos como consecuencia la expresión compulsiva y oscura desde las aguas de lo inconsciente colectivo de Júpiter en Escorpio. Por ejemplo, las conocidas explosiones escorpianas como corolario de energías estancadas, o severas crisis financieras y anímicas, fruto de lo mismo. Otro ejemplo es el de la disociación o lucha a muerte entre opuestos. Pues Escorpio, no es un signo de medias tintas. 

Además, y continuando con el desarrollo del tema,  Júpiter no ha entrado sólo, lo ha hecho en oposición a Urano. 
Existe una interesante relación entre ambos planetas, los cuales están vinculados en varios sentidos.
  • Por ejemplo, en lo numérico, 1 (un) ciclo  zodiacal completo de Urano alrededor de los 12
    Júpiter y Urano
    signos (84 años), comprende 7 (siete) ciclos exactos de Júpiter.  Urano, asimismo, cada 7 (siete) años, recorre un signo zodiacal. Por otra parte, 7 ciclos zodiacales de Júpiter (cada ciclo  jupiteriano dura 12 años) conllevan 84 años,  un ciclo completo de Urano. Es decir, ambos planetas están vinculados por los números 7, 12, y 84.
  • En relación a las regencias por signo, Júpiter rige junto a Urano a Acuario, siendo Urano su regente exotérico, y Júpiter el esotérico.
  • Urano, por otro lado, está exaltado en Escorpio, signo al cual acaba de ingresar Júpiter, su co-regente en Acuario. Por lo tanto, Urano aquí, en la actual oposición Urano/ Júpiter, durante el ingreso de este último a Escorpio, oficia de 'puente vinculante' entre Escorpio y Acuario.
De modo que ahora estamos en mejores condiciones de apreciar el hecho de que el ingreso de Júpiter en Escorpio, al haberse concretado con una oposición a Urano, enfatiza la resonancia particular del actual tránsito por Escorpio, con el signo de Acuario, representante de la Nueva Era o Eón.
Para expresarlo más fácilmente, este año de Júpiter en Escorpio estará especialmente al servicio de las nuevas energías acuarianas ingresantes.
En la astrología tradicional, un aspecto entre Urano y Júpiter, amplifica la necesidad de libertad, de movimiento y de autonomía.
Júpiter y Tetis, Jean A.D. Ingress, 1811
En la Mitología greco ronana, ambas deidades  están vinculadas a la fertilidad, pues parece que el origen etimológico de Urano, Titan Primordial   (nombre romano del  Dios del Cielo griego, significa 'el que fertiliza', 'el hacedor de lluvia' (*). Y Júpiter, por su parte, cuya etimología indoeuropea significa "El Padre (Piter) de la Luz (Dyu = Luz)" gobernaba con el rayo, el relámpago y el trueno, los cuales, en muchas culturas eran considerados  aspectos también fertilizadores y creativos.
Así las cosas, este ingreso de Júpiter a Escorpio -el signo de lo oculto, lo guardado, los temas tabúes y secretos, lo estancado y que hay que soltar para que la vida se renueve y vuelva a circular y renovarse- se ha dado con 'bombos y platillos'.
Semejante vinculación (Urano/Júpiter), impulsa de modo incisivo y terminante a soltar todo lo viejo y estancado, en desuso o estereotipado  y mecánico (ya sean creencias, sentires,  pertenencias, modalidades vinculares), porque allí donde lo que no sirve ocupe un lugar, impide el ingreso de lo fresco e incondicionado que viene a renovar. Ya decía Cristo en los Evangelios: "No viertas vino nuevo en odres viejos"[pues se echa a perder]. La misma corriente vital se llevará incluso existencias del plano físico que ya cumplieron su ciclo por este plano.

Júpiter en Escorpio en años terminados en 'ocho'
El ingreso de este planeta al 8° signo, se ha dado apenas comenzado el año nuevo judío 5778, y transitará durante nuestro año gregoriano 2018; ambos, terminados con el número 8 (ocho). Esta cifra, refuerza el simbolismo escorpiano, por lo tanto, será imperativo el acompañar tanto en niveles individuales como colectivos, la necesidad de renovación. Para esto, previamente tenemos que hacer una tarea de discernir entre lo viejo a descartar por inservible, de lo viejo aún útil, para reciclar (también vinculado al símbolo de Escorpio y del 8), que sirve de puente conector con lo nuevo que está abriéndose paso para venir a manifestarse.
La función del gran planeta en el signo del inframundo puede describirse con algunas hermosas frases del sabio Lao Tse, quien en su Tao Te King, nos permite reflexionar sobre los temas expuestos más arriba, según veremos. Aquí les dejos algunos pensamientos de este antiguo texto, para acompañar dicho tránsito de un modo más consciente y colaborador con el movimiento de la existencia y de la Gran Mente.

"Lo que le da su valor a una taza de barro es el espacio vacío que hay entre sus paredes.
No hay que verter agua en un vaso lleno."

"El hombre sabio no acumula. Cuanto más ayuda a los otros, más se beneficia él mismo. Cuanto más da a los otros, más obtiene él mismo."

"¡Dejen de guardarle fidelidad a las cosas a las cuales están apegados y se liberarán de la aflicción y de la autocompasión!"

"Da y tendrás en abundancia."

"La bondad de dar crea amor."

"El contraste de los opuestos (la diferencia entre masculino y femenino, luz y oscuridad, fuerte y débil, etc.) es lo que permite entender y apreciar el universo."
"El cambio entre los opuestos (Yin-Yang) permite la fluidez natural del universo. El estancamiento en una sola forma sólo atrae la desarmonía y la devastación."
"Todas estas criaturas se subdividen en los pares de opuestos, yin y yang, y se llenan de la energía chi. Su desarrollo posterior proviene de su interacción."
Fragmento del Tao Te King







sábado, 23 de septiembre de 2017

Rosh Hashaná y Equinoccio 2017

 Rosh Hashaná y Equinoccio 2017

Por Adolfo y Patricia Ordóñez
Importancia de los Equinoccios
Este año hemos tenido un inicio inusual de la Primavera en el hemisferio Sur, y del Otoño en el hemisferio Norte. Este punto de cambio estacional, está marcado por uno de los dos equinoccios anuales. En efecto,  el reciente equinoccio ha coincidido con Rosh Hashaná, fecha del Año Nuevo Judío, cuyo nombre significa 'Cabeza del Año' que, simbólicamente, es un momento de máxima intensidad anual. Esta coincidencia, refuerza el sentido de ambos eventos. A continuación, explicaremos la importancia de ambos -equinoccio, y Rosh Hashaná-, porque desde una mirada simbólica, las coincidencias nunca son 'casuales', sino significativas. Es decir, son 'sincronicidades' (en el sentido de Carl Jung).

Sabemos que durante el 'Equinoccio' (del latín, 'igual noche'), la noche y el día tienen exactamente la misma duración. Este lábil punto de equilibrio anual, es vivido como un 'tironeo' crítico entre las dualidades conocidas: Consciente/Inconsciente,
Luz/Sombra,
Espíritu/Materia,
Vida/Muerte,
Actividad/Receptividad,
Sueño/Vigilia,
Catabolismo/Anabolismo (o asimilación y descarte), 
Oriente/Occidente, etc.
Este momento anual tiene una analogía con las pausas inspiratoria  y espiratoria que suceden a la inspiración y la espiración (respectivamente) en el ritmo respiratorio; así como también, con el despertar o el momento de dormirse, que separan a la vigilia del sueño, y viceversa.
Dícese en las tradiciones espirituales-esotéricas, que esos momentos, tanto en la pausa respiratoria, como durante el estado de entresueño o duermevela, y en los equinoccios, hay un 'intersticio o portal' que conecta dos planos, dos dimensiones transversales entre sí. Por ejemplo:
1) en el Yoga, donde es bien conocido el proceso: inhalación (puraka), retención o pausa con pulmones llenos (kumbhaka sahita antara), exhalación (rechaka) y retención o pausa con pulmones vacíos (kumbhaka sahita bahya).
2) en la Kabaláh, la cual enseña que en Rosh Hashaná se establece un 'puente' o intersticio entre el signo de Libra -relacionado a la Ley, en particular, las ligadas al 'Tikún' o 'reparación' kármica-, y el de Aries, a través de los cuatro diferentes sonidos del Shofar producidos por cuernos de carneros, animales que simbolizan a Aries). Es decir, es un punto de conexión entre dos cualidades opuestas (Libra y Aries).
Del mismo modo, los equinoccios, son puntos críticos anuales durante los cuales tenemos la posibilidad de conectarnos por un día -en este caso- con dos reinos o dimensiones radicalmente distintos. Y que depende de cómo vivamos dicha conexión, ya sea como un inconsciente tironeo caótico e irreconciliable entre opuestos, lo cual nos dejará a merced de todo el 'rigor' del karma, o bien como una consciente oportunidad de 'suavizar' o 'dulcificar' la cuota kármica anual que recibiremos (en la medida en que nos sea permitido).
Además, es bien conocida la inspiración de ideas creativas durante el estado de transición entre la vigilia y el sueño. O el aprovechamiento por parte de los yogis de las citadas pausas que intermedian entre los momentos de exhalación e inspiración, para adentrarse en dimensiones anímicas no ordinarias de nuestra conciencia. Del mismo modo, durante el equinoccio, esa tensión dual, nos estimula a una conexión particular con otras dimensiones vitales y anímicas, de acceso restringido en otros momentos del año.
En el caso del equinoccio de Primavera en el hemisferio Sur, y de Otoño, en el Norte, se da comienzo
al tránsito por el signo de Libra (equi-librio), signo de la Balanza, 'regido' por Venus, y también por Saturno, el cual se encuentra 'en exaltación' en Libra.
El signo de Libra, vinculado a la Justicia, está relacionado con el accionar de lo que en el Hinduismo se denomina los Cuatro Maharajas, los 'Escribas Cósmicos' (o 'Lipikas'), que van registrando minuciosamente las acciones de cada ser humano, las cuales quedan 'inscriptas y selladas' en los Registros Akáshicos. De ahí que Saturno, vinculado al Karma (Ley de restitución del Orden y el Equilibrio, equivalente al Tikún kabalístico), se encuentre vinculado a Libra. 
Por su parte, en relación a Venus,  para Platón, la tríada de la Bondad, la Verdad y la Belleza, constituían el Sumo Bien. Entonces, en la famosa tríada platónica se trasluce la relación entre Venus (planeta cuya función arquetípica está vinculada a lo axiológico, al sentido de los valores) y Libra.
Libra, el signo de la Justicia, la Verdad y la Belleza, que inicia con el equinoccio, suele ser el signo en el cual anualmente 'cae'   Rosh Hashaná .

Rosh Hashaná 5778
El calendario judío es interesante, porque es Solar-Lunar , como también lo eran muchos calendarios de la antigüedad. 
Nuestro calendario gregoriano occidental solamente es solar (es decir, se rige únicamente por el registro de la traslación de la Tierra alrededor del Sol). 
El calendario islámico o el chino son lunares , es decir, se elaboran teniendo en cuenta los ciclos de la Luna (el regreso de la Luna a un mismo punto). Los calendarios lunares son útiles para la pesca, y para atender a los ritmos regulares de la naturaleza (mareas, menstruación, reproducción y gestaciones, cultivos, etc).
Simbólicamente, el calendario Solar nos conecta con lo que el astro rey representa: los poderes de la conciencia, y de la mente, con el ámbito racional, intelectual. En cambio, el calendario lunar, nos conecta con nuestros ciclos y ritmos corporales, y  con las  Fuerzas e información que porta la dimensión del Inconsciente anímico, así como con nuestro mundo emocional y del registro del sentir.
Por lo tanto, ambos son necesarios pues conectan con dimensiones distintas y complementarias unas de las otras. Separados, estimulan una percepción desbalanceada y disociada de la vida y la existencia.
A modo de comentario, observemos el enfrentamiento existente entre Oriente y Occidente (y viceversa). Y cómo los calendarios de cada hemisferio nos conectan  con dimensiones diferentes de nuestra constitución vital.

Rosh Hashaná y Equinoccio
La Kabaláh nos enseña que durante Rosh Hashaná, y hasta Iom Kipur, en el décimo día después del
Año Nuevo, días que se corresponden con las diez Sefirot del Árbol de la Vida, desde Kéter, hasta la décima de Maljút es posible una renovación vital. En el sentido, de que no sólo durante esos diez días es liberada desde niveles sagrados y trascendentes una 'energía- propósito' renovadora para el año que inicia; sino que también, según cómo vivamos esos diez días (meditando, atendiendo profundamente a nuestros procesos internos y externos, o todo lo contrario, desconectados y enajenados), los seres humanos tenemos la oportunidad o no, de que ese karma, esos registros mnénicos sutiles, akáshicos que van determinando nuestro porvenir, se vean modificados (mejorados, o lo contrario), porque el ser humano es un co-creador, y su constitución es fractal con la del universo.
La coincidencia de estos dos puntos críticos (Equinoccio y Rosh Hashaná) y de 'cruce', de cambio en la dirección de las energías anuales, marca un hecho intensamente significativo.  Por tal motivo, está indicando que vendrá un año muy fuerte, muy intenso, en el cual las dualidades (implícitas en el sentido del equinoccio), se verán fortalecidas y enfrentadas, y el desafío consistirá en hacer un salto integrador, sintetizador de las mismas. Vivimos épocas de enormes cambios planetarios y la posibilidad de modificación de nuestros destinos en estos momentos, es decir, de elegir un camino de Luz, o un camino de Sombras; un camino hacia un orden de mayor integración, o el camino hacia una desintegración e incremento del desorden, es muy grande. Y por lo tanto, es importantísimo estar atentos y colaborar con el proceso. Los seres humanos necesitamos de la asistencia divina para cambiar, pero a su vez, esas instancias sagradas necesitan de nuestro esfuerzo para poder hacerlo. Toda comunicación es un proceso de dos vías.


Grado Sabiano en el cual se dio Rosh Hashaná

Siempre es interesante, frente a hechos astronómicos/astrológicos, observar el grado sabiano en el cual caen. Porque el grado zodiacal es portador de un sentido y cualidad rectora que nos brinda información acerca del sentido o propósito de dicho acontecimiento.
En este caso, Rosh Hashaná cayó en el grado 30 de Virgo:
"Un falso llamado no es escuchado, mientras un hombre se encuentra completamente dedicado a cumplir su servicio."
Los símbolos sabianos no son ni positivos ni negativos, depende de cómo nos conectemos, de cómo resonemos con esa cualidad, será su efecto sobre nosotros. Ana Lía Ríos (*) sabiamente, orienta: "El oráculo está indicándole que es un momento donde lo primordial es estar atento para discernir entre lo esencial y lo que no lo es."
Preguntémonos con una mano en el corazón, a qué rey servimos: ¿Al del Cielo o al del dinero? ¿Al del estar atentos al bienestar de la totalidad, o alimentar nuestro narcisismo? ¿A facilitar el diálogo constructivo frente a las diferencias, o a instigar el odio separativo? ¿Continuar con una existencia vana llena de superficialidades, o madurar y colaborar con las necesidades terrestres?¿Estamos ejercitando este discernimiento cotidianamente? Pues esto es lo que nos solicita este Rosh Hashaná. No son épocas para distraídos. Es necesaria la masa crítica que preste atención a lo esencial. Nuestro planeta su existencia están en juego. Gaia nos necesita.

Por último...
Es curiosa la coincidencia  pitagórica (numerológica) del Año Nuevo judío,  con el próximo año nuevo gregoriano. Ambos terminan en 8. Este número tiene una connotación dual extrema.
Ocho es el Número que simboliza al Tetragrammaton (IHVH = 26 = 8), a Cristo (888), y también a los 'milagros'. Pues el 'siete', caracteriza a la ley del trabajo para llegar a la meta, caracteriza a los ritmos de la naturaleza y a su constitución (septenaria): siete planos, siete chakras mayores, siete colores, siete notas, siete modalidades energéticas que cualifican nuestro carácter. El ocho, señala una liberación de la Ley de la existencia, que da lugar a manifestaciones que parecen milagrosas porque provienen de una dimensión que está más allá de ésta: La resurrección, la renovación vital. 'Acostado', representa al símbolo de lo infinito.
Sin embargo, Ocho también es el número con que se denomina a la '8° esfera', nombre metafórico que indica el destino de los seres impíos, crueles, desalmados. Ocho es el número de la casa astrológica vinculada a los secretos, el Poder, la manipulación, la Muerte, los conflictos por enfrentamientos consecuentes al fracaso del diálogo y reconocimiento y aceptación de las diferencias (Casa 7°), y el deseo oscuro de aniquilar al otro.
Como vemos, el ocho 'se las trae', no es un número de 'medias tintas'. ¿Con qué nos conectaremos cada uno de nosotros en este Año que acaba de iniciar?


(*) Ana Lía Ríos, "Oráculo Astrológico", Editorial Kier



sábado, 19 de agosto de 2017

Charla - Video: Ciencia y Espiritualidad

Charla - Video: Ciencia y Espiritualidad



Link: https://www.youtube.com/watch?v=S-gAmquXH-I

En este video, podremos escuchar al Dr. Adolfo Ordóñez, estableciendo conexiones entre la Geometría Fractal y los Hologramas, con la Espiritualidad Transreligiosa.

Seminario: La Maduración Psicoespiritual (Parte 2)

Seminario:


 La Maduración Psicoespiritual  (Parte 2)



Link: https://www.youtube.com/watch?v=qWD7TKot7SE

En este video, Patricia continúa su exposición, introduciendo el tema de sueños y visiones, relacionados con la actual transición planetaria.

Seminario:

 La Maduración Psicoespiritual 

 (Parte 1)



En este video, encontraremos a Patricia ofreciéndonos reflexiones que articulan la actual situación mundial  con el panorama astrológico y psicológico.